A mis amigas y amigos por su apoyo y ayuda.
A mi mujer, por su comprensión, ya que, últimamente y va para largo, le dedico mas tiempo a "este mundo" que a ella.
A mi hija Ana (20 años), que con su ilusión y afán por ver día a día la página, hace que me motive y estimule mis ganas de superación y de mejora.
A mi espalda, por aguantar, ya que los que medimos más de 1,82 cm., nos resulta prácticamente imposible encontrar un asiento lo suficientemente cómodo y anatómico como para soportar largos períodos de tiempo delante del monitor, arrastrando el ratón y encima del teclado.
Y he dejado para el final, porque quería que resaltase y por aquel tópico de que los últimos serán los primeros, mi especial agradecimiento a una mujer, Sónia Vall, que ha sabido conjugar en su persona la dulzura, la amabilidad, la comprensión y la paciencia. A ella le debo todo, absolutamente todo en lenguaje de programación. Gracias, Sónia, de todo corazón.
Gracias por vuestra visita. Saludos.